miércoles, 20 de enero de 2016

PAPA FRANCISCO PIDE A CATÓLICOS Y JUDÍOS REFORZAR LA PAZ

El papa Francisco pidió durante su primera visita a la sinagoga de Roma que judíos y católicos "se comprometan a reforzar la paz y la justicia" y condenó la violencia, "en contradicción con las tres grandes religiones monoteístas". "Conflictos, guerras, violencia e injusticias abren heridas profundas a la humanidad y nos llaman a reforzar el compromiso por la paz y la justicia. La violencia del hombre contra el hombre es una contradicción para toda religión, en particular para las tres grandes religiones monoteístas", advirtió. 

Ante unos 1,500 invitados, entre ellos líderes y representantes de la comunidad judía italiana, Francisco mencionó sus visitas a la sinagoga de Buenos Aires y "los lazos espirituales" que se han desarrollado en el último medio siglo con los "hermanos y hermanas mayores", término inventado por el papa Juan Pablo II.
El Sumo Pontífice recordó también "a los seis millones de judíos víctimas de la más deshumana barbarie", el holocausto nazi, al saludar a algunos de los sobrevivientes que asistían al encuentro.
"El pasado nos debe servir como lección para el presente y para el futuro", subrayó.
Desde la sinagoga de Roma, ante una de las comunidades judías más antiguas del mundo, con 22 siglos de historia, el pontífice repitió solemnemente la promesa hecha durante el Concilio Vaticano II en 1965 a través de la declaración "Nostra Aetate".
"No a toda forma de antisemitismo y condena a toda injuria, discriminación o persecución que surja", dijo. "De enemigos y extraños nos volvimos amigos y hermanos", resumió.
En su discurso el papa condenó varias veces la violencia. "Ni la violencia, ni la muerte tendrán la última palabra ante Dios, que es el Dios del amor y de la vida. Oremos con insistencia para que nos ayude a practicar en Europa, en Tierra Santa, en Medio Oriente y África, en todo lugar del mundo, la lógica de la paz, de la reconciliación, del perdón", clamó Francisco.
El pontífice llegó para su primera visita en Roma al templo judío en medio de un estricto dispositivo de seguridad. Luego dispuso un ramo de flores delante de las dos placas conmemorativas que recuerdan momentos dramáticos atravesados por los judíos de la capital.

Se recuerda la gran redada de octubre de 1943, en la que 1,024 judíos fueron deportados al campo de exterminio nazi de Auschwitz, y la otra el ataque palestino de 1983 al templo, que provocó la muerte de Stefano Gay Tache, un niño de dos años, e hirió a otros 37 judíos romanos.

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